¿Aceptarías 130.000 dólares para que tu rostro sea usado en miles de robots?

Si tu respuesta es positiva, entonces tal vez estés interesado en la propuesta de la compañía Geomiq, que ofrece esa cantidad de dinero a cambio de que renuncies a los derechos de tu cara y permitas que sea replicada en miles de robots humanoides.

Captura. Terminator: Dark Fate.

Geomiq es una compañía británica de ingeniería y producción, quien a través de una convocatoria pública en su sitio web está buscando una persona interesada en ser la cara de un nuevo «robot humanoide de última generación», el cual estaría siendo desarrollado por una empresa de la que se desconoce su identidad.

Según la compañía, se trata de un proyecto secreto por lo que no pueden ofrecer muchos detalles, pero afirman que la empresa que desarrolla estos robots es conocida mundialmente y ahora buscan lanzar la nueva generación de uno de sus productos.

Geomiq menciona que estos robots han estado operando en los últimos cinco años, y para esta nueva versión buscan crear un acompañante robótico que sirva de compañía y cuidado para ancianos. Por tal motivo, los candidatos deben tener un rostro «amable y amistoso», ya que su cara será reproducida en miles de versiones de este robot a nivel mundial durante 2020.

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En el caso del famoso robot Sophia, sus creadores mencionaron que era un diseño basado a partir de la apariencia de la actriz Audrey Hepburn.

También mencionan que dicha empresa misteriosa ha recibido inversiones por parte de varios fondos privados en todo el mundo, así como de un gran fondo de inversión con sede en Shanghai.

No hay detalles de edad o género, por lo que, en teoría, cualquier persona puede participar. Los interesados deben enviar fotos de sus rostros a faces@geomiq.com y esperar a ser elegidos como posibles candidatos. Estos candidatos, que serían una especie de finalistas, son los que recibirían más información acerca de este robot y cómo sería usado su rostro.

Sin embargo, sólo se elegirá un solo rostro y la persona recibirá unos 128.500 dólares (100.000 libras esterlinas) a cambio de renunciar a los derechos de uso y comercialización de su cara.